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Esperanza, unión e igualdad en inauguración de los Juegos Olímpicos de Tokio

La culminación de la ceremonia marca el inicio de la justa deportiva, que tuvo que esperar cinco años por primera vez en la historia del olimpismo moderno, debido a la pandemia.

Después de cinco años de espera, al fin se inauguraron los Juegos Olímpicos Tokio 2020, en la que la tenista japonesa Naomi Osaka encendió un espectacular pebetero que asemejó al Monte Fuji y el Sol, en una ceremonia de apertura llena de tecnología, con un mensaje al mundo de unidad, esperanza, inclusión e igualdad, que se sumaron a los preceptos olímpicos: más rápido, más alto y más fuerte.


El acto inició con un minuto de silencio en memoria a las víctimas del coronavirus, luego una sinfónica emuló la sintonía deportiva que dio paso al desfile de naciones, en la que por el alfabeto japonés, la Delegación Mexicana le tocó el turno 182 de los 207 países.


El equipo tricolor fue encabezado por la alegría de la abanderada Gaby López y Rommel Pacheco, que portaron con orgullo el lábaro patrio, ataviados con un bonito traje azul con detalles de artesanía oaxaqueña hecha a mano en la solapa.


Sin público en las tribunas, solamente los invitados especiales como la primera dama estadunidense Jill Biden y el presidente de Francia Emmanuel Macron, aplaudían el paso de los equipos, seguido por el mensaje de paz, unión, respeto y diversidad en palabras de la nadadora de Zimbabue, Kirsty Caventry.


A través de un video se recorrió la historia olímpica en minutos, luego en un espectáculo impresionante con 1,824 drones se formó el logotipo del evento y se convirtió en un mundo arriba del Estadio Olímpico, para dar paso a la interpretación de Imagine, la canción que John Lennon dejó para la humanidad.


Vinieron los discursos oficiales de Seiko Hashimoto, titular del Comité Organizador y de Thomas Bach, presidente del COI, en los que se evitó la palabra “celebrar”, el Emperador de Japón Naruhito realizó la declaratoria inaugural, como lo hizo su abuelo en los JO de 1964 y su padre en la cita invernal de Nagano 1998.


Después ingresó la Bandera Olímpica que fue izada entonando el Himno Olímpico, la creatividad nipona apareció con la representación animada en vivo de los pictogramas de todos los deportes, el espectáculo siguió con una pieza de piano y una representación teatral japonesa que exhortó a seguir avanzando con esperanza ante la pandemia, en la tradicional muestra de cultura y tradiciones del país anfitrión.

El Fuego Olímpico llegó al recinto y en manos de Osaka, ganadora de cuatro Grand Slams, la jugadora subió una escalinata hasta encender el pebetero, una esfera que se abrió en forma de flor y que representa vitalidad y esperanza.

La culminación de la ceremonia marca el inicio de la justa deportiva, que tuvo que esperar cinco años por primera vez en la historia del olimpismo moderno, debido a la pandemia.

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